Published On: Dom, Ago 6th, 2017

Retuvo título superpluma; Lomachenko, demasiado contra un anodino Marriaga

SANTO DOMINGO (espn)- Combate de un solo lado. Vasyl Lomachenko mantuvo su cetro mundial OMB de los Súperplumas sin ninguna clase de problemas ante Miguel Marriaga en una pelea que no fue pelea.

De antemano se sabía que el ucraniano era infinitamente superior, se sabía que su rapidez e inteligencia boxística eran de otro nivel frente al colombiano, pero, aún así, se esperaba otra cosa.

Marriaga nos sorprendió a todos con su cambio de estilo. No fue al intercambio, se vio atribulado, se sintió perdido antes de subir al ring y sólo subió a sobrevivir hasta donde pudiera, hasta donde se lo permitiera el rival o como terminó ocurriendo, hasta que su esquina dijera “basta”.

El Marriaga que perdió dando guerra ante Nicholas Walters y a Óscar Valdez fue una cosa; el que enfrentó a Vasyl Lomachenko este sábado en el Microsoft Theater de Los Ángeles, California, por la pantalla de ESPN, fue algo muy diferente.

Si bien la velocidad y calidad del ucraniano suelen hacer ver torpes a sus rivales, definitivamente su rival de este sábado no llegó ni por asomo preparado para enfrentarlo. O sea, Lomachenko ganó, lució, hasta equivocadamente fanfarroneó por momentos para ayudar a borrar el aburrimiento, pero nos dejó a todos en el mismo lugar donde estábamos antes de esta pelea.

No demostró nada nuevo, no hubo pelea.

Ante Óscar Valdez, Miguel Marriaga pasó golpes, recurrió permanentemente al cuerpeo defensivo y devolvió cada impacto lanzado por el mexicano con sus combinaciones de poder.

En esa oportunidad, algunas acertaron y otras no, pero su actitud en el ring sirvió para demostrar la casta de guerrero.

Ante Lomachenko podía hacerlo porque el estilo del ucraniano era el idóneo para esperar, cuerpear y contragolpear, pero no lo hizo. Por el contrario, le cedió toda la iniciativa a Lomachenko, lo cual ante un púgil de su velocidad y capacidad es un suicidio.

A cada embate del ucraniano, Marriaga intentaba salir por piernas hacia la derecha del rival, luego de transformar su jab de izquierda en un inofensivo golpe por afuera que, si bien a veces llegaba al rostro de Lomachenko, no alcanzaba ni para conmoverlo. En algún momento, también vimos al colombiano intentar llegarle a la zona media del rival, pero no insistió con ese argumento.