Published On: lun, Abr 16th, 2018

Punto de inflexión, 60 segundos; Todo de cara para increíble victoria de Ricciardo

SANTO DOMINGO- La mala suerte parecía cebarse con Daniel Ricciardo desde Bahréin. Allí, en condiciones de luchar por el podio, su Red Bull simplemente se paró. Sin apenas días de trabajo entre Bahréin y China, y sin visitar la fábrica, el equipo optó por no arriesgarse, cambiando centralita y batería.

El pesimismo se apoderó de Ricciardo en ese momento, pues el próximo elemento de este tipo que el australiano estrenase, conllevaría sanción. Y solo había 19 carreras por delante. Para colmo de males, después de que el equipo decidiera cambiar la relación de la caja de cambios de Daniel, éste salió a los terceros entrenamientos libres apurado, y poco después veía como una densa nube de humo acompañada de fuego salía de la parte trasera de su vehículo.

Todo parecía indicar una rotura del turbo. Pero sin tiempo material antes de la clasificación, Red Bull optó, de nuevo, por la alternativa más lógica, cambiar la unidad de potencia. Los mecánicos trabajaron a fondo, pero la clasificación comenzó y el RB14 estaba en caballetes altos y con el capó motor abierto. El equipo suplicaba por una bandera roja que no llegaba.

Sin comprobaciones posibles, sin más remedio que hacerlo, con el peligro que conlleva, pues automáticamente el vehículo entra en régimen de parque cerrado, Red Bull tiró el coche al suelo y lo mando a clasificar sin margen de error. Sin oportunidad de calentar neumáticos, de cargar baterías al máximo, sin oportunidad de errar el pilotaje. Ricciardo cumplió y pasó el corte. Ya, con unos minutos extra, el equipo acabo de poner a punto el vehículo para el resto de la sesión. Daniel acabaría sexto, por detrás de su compañero. La carrera sería otra cosa.

El comienzo de carrera siguió un guion más veces visto. Max Verstappen conseguía ganar posiciones hasta colocarse en tercera posición. Él, más cauto, mantenía la sexta posición. Todo cambiaría poco después del ecuador de carrera, momento en el que los Toro Rosso colisionaron entre sí, dejando la pista llena de restos y haciendo necesaria la salida del coche de seguridad. Red Bull reaccionaba de inmediato y mandaba a sus dos vehículos a boxes. Ni Ferrari ni Mercedes lo hicieron a tiempo, lo que dejó a los Red Bull justo detrás de sus rivales, pero con neumático más blando y sobre todo, más nuevo.

Ricciardo habría la veda adelantando a Raikkonen. Mientras, Verstappen presionaba a Hamilton y se lanzaba por fuera. El británico se defendió, dejándolo sin espacio. Por la zona sucia y arriesgando, Max se va largo y regala la posición a Ricciardo. El australiano no tardaba en ponerse a tiro de Hamilton y lo adelantaba donde el de Mercedes no se lo esperó, apurando la frenada de forma increíble.