Published On: Vie, Jul 14th, 2017

MINERD y GL buscan evitar deserción escolar; El béisbol, espejo engañoso de niños y jóvenes

SANTO DOMINGO (Fausto Jiménez)- A diario miles de infantes y adolescentes caminan largas distancias con indumentarias encima y hasta uniformados, todos tienen rutas distintas y orígenes geográficos muy disímiles como algunos que son hasta inhóspitos. Pero cada uno de ellos tiene un gran objetivo común: llegar hasta el pináculo del béisbol, las Grandes Ligas.

Todo lo anterior, a propósito de que acaba de iniciar el período de firmas internacionales “Julio 2”, en el que un grupo de grandes promesas logran contratos que garantizan el futuro de su familia aún sin haber tirado una pelota como profesionales. Porque ese grupo que acapara los flashes de los medios más reputados, no son más que “el gran engaño” de quienes ven en el béisbol la oportunidad de su vida de cumplir sus sueños sociales y económicos realizando lo que más les gusta, en un país que respira béisbol.

Porque, hay un factor más que llamativo en todo ser humano: la fama y el dinero que produce el deporte del más alto nivel y cualquier actividad del quehacer mediático, profesional o artístico, para sólo mencionar algunas.

Y en una una nación de subdesarrollo, donde pocos tienen la oportunidad de trascender en lo económico y propiamente social, lo primero que llega al coheficiente de los menos favorecidos desde la niñez es convertirse en uno de los exponentes que produce esa coletividad en mayor cuantía, en el caso de República Dominicana, el béisbol.

El deporte rey dominicano ya ha producido más de setecientos jugadores sólo para las Grandes Ligas. Ni decir de los tantos que hoy también hacen alguna fortuna en un mundo del béisbol que cada vez crece más en lugares del mundo que antes ni pensaron jugar a este popular deporte del bate, la pelota y las bases.

Pero detrás de todo aquello también hay una cruda realidad: son muchísimos los llamados y muy pocos los escogidos, en una proporción devastadora de dichos sueños: sólo unos diez peloteros de cada cien firmados al profesionalismo consiguen vivir dignamente de esa actividad -incluyendo aquellos que nunca llegaron a las Mayores, y tuvieron la oportunidad de jugar en naciones como Japón, Corea, Taiwán, México, Italia, etc.

Y como esa actividad, aún con esa cruda realidad despierta un interés tan marcado que lleva a una gran mayoría de esos niños y jovencitos a dejar las escuelas y oficios técnicos, cuando llega el momento en que ni siquiera firman con ningún equipo profesional, la vida de ellos queda tronchada porque lo productivo ha quedado en grandes sueños por falta de preparación fuera de lo deportivo. Y muchos toman los caminos más expeditos: la delincuencia… porque de algo deben sustentarse sus necesidades.

De ahí que resulta de gran significación un programa anunciado por el Ministerio de Educación (MINERD) conjuntamente con las Grandes Ligas, de llevar a cabo un programa de concienciación en las escuelas para evitar dichos males con la permanencia en los estudios de esos niños y adolescentes que ponen gran empeño en “una firma”.

También está previsto un programa que ejecutarán varias agencias del gobierno, incluyendo el MINERD, para aquellos que sí consiguen el pase al profesionalismo pero que en una gran mayoría de casos se quedan por igual fuera de todo el entramado del negocio peloteril, porque sólo ascienden a niveles suficientes para vivir de esa actividad quienes llegan por lo menos a nivel Doble A, en los Estados Unidos. Los que consiguen seguir en la pelota quedando en niveles inferiories son la gran excepción.

En República Dominicana los llamados “release” (quienes no dieron el grado tras firmar) son tantos como la verdolaga, y usted los encuentra en una actividad que si bien les ha dado algún sustento con los llamados “programas” (centros de desarrollo de promesas o prospectos en potencia), ellos también resultan una inmensa minoría, además de que sólo sustentan sus esperanzas en lograr que uno de sus pupilos pueda conseguir la anhelada firma.

“Esos jóvenes necesitan de otras oportunidades cuando ven los caminos de sus grandes sueños truncados porque fueron dados de baja (release)”, señala la terapeuta deportiva y de familia Arelis García López, quien en el pasado reciente abrió un programa que además de que les daba la oportunidades de volver al profesionalismo -muchos logran una segunda firma- buscaba reinsertarlos por vía de actividades tan disímiles como modelaje, arte culinario, marketing, etc, pero que les auguraba seguridad de vida productiva.

Sin embargo, esa gran intentona de una especialista preocupada por la suerte de esos peloteros desahuciados, vio su propio sueño también truncado, por falta de apoyo oficial y privado a una idea que convocó a cientos de peloteros que querían una nueva oportunidad, de firmar de nuevo con un equipo o ligarse por medio a dicho programa a una actividad productiva de otra naturaleza.

El ministro de Educación, Andrés Navarro, muy consciente de la grave realidad que choca a los que buscan el sueño inicial de la “firma” como aquellos que luego de conseguirla quedaron varados porque sólo sabían jugar pelota, carentes de preparación académica por abandono en los estudios, le ha dado de frente a la situación y ha prometido otorgar todo el apoyo requerido a dichos programas de permanencia en las escuelas en los que hoy estudian y juegan béisbol y aquellos que en el camino encuentren de qué sustentarse ante la eventualidad de que no asciendan en la profesión de peloteros.