Published On: mar, Sep 10th, 2019

La FIA recupera su peor versión en GP de Monza

SANTO DOMINGO- Bajo la vitola de una Federación Internacional cuya única función es velar por los intereses generales, la FIA ha reunido a lo largo de los años varias de las competencias fundamentales en el devenir de una carrera de Fórmula 1, como son todas las referentes a la seguridad, así como la facultad de actuar de árbitros adjudicando sanciones a pilotos y equipos.

Sus actuaciones nunca dejan contentos a todo el mundo, lo que a su vez les sirve de paraguas ante las criticas, ayudándoles a hacerse fuerte en su burbuja de cristal. Y si bien ya la tendencia de lo visto en la temporada no juega a su favor, el fin de semana vivido en Monza roza lo esperpéntico. La FIA ha vuelto a tiempos pasados, donde el reglamento se aplicaba a discreción y su función era la de buscar argumentos que justificasen la decisión tomada, en lugar de optar por lo más lógico o de simplemente aplicar lo dictado por el reglamento.

La sangre renovada que debía aportar la dirección de Michael Masi no es visible, y más bien recuerda a las peores épocas del fallecido Charlie Whiting, incluyendo la pesadilla de los pilotos; la inconsistencia a la hora de juzgar una misma acción.

En lo referente a la seguridad, es inconcebible que tras los múltiples avisos a lo largo de los años, se sigan instalando medidas disuasorias que atentan con la seguridad de los pilotos. La eternamente criticada actitud de asfaltar el exterior de una curva, aludiendo a la seguridad, al mismo tiempo que lleno dicho exterior de elementos externos que pueden ser dañinos para los pilotos. En otras palabras, aumentas la percepción de seguridad de los pilotos, incitándoles a ir más y más rápidos, y al mismo tiempo les pones trampas. Intolerable en un órgano que debe velar por la seguridad de los pilotos, solo entendible en alguien que precisamente busca ‘show’ viendo vehículos volar.

Una muestra más de que se trata únicamente de un grupo de personas con una buena remuneración que se dedica a llegar a los circuitos para cambiar cosas sin pararse a pensar siquiera en lo que están haciendo. Los que deciden que aquí hay que poner una ‘banana’, o que este exterior de la pista me lo empiezas a asfaltar un metro antes que el año pasado. No hay forma de entender cómo a alguien se le ocurrió que era buena idea poner una ‘banana’ disuasoria en ese lugar de la parabólica, un lugar por donde no se debería trazar y que, teóricamente, de pasar por ahí, tu vuelta debería quedar invalidada.

Una ‘banana’ que no disuadía y que lo único que podría provocar era una catástrofe en un vehículo que en teoría ha perdido el control del mismo, y al que estás invitando a seguir a máxima velocidad gracias a asfaltar más allá del exterior de la pista. Una concatenación de variables que estaba claro que tarde o temprano iba a desembocar en lo visto en Fórmula 3 con Peroni. El piloto se va a recuperar y en dos días nadie lo recordará, pero en Monza, los elementos artificiales instalados en pos de la seguridad, estuvieron cerca de costarle la vida a un piloto. Para mayor sorna, no han dudado en vanagloriarse de la efectividad del ‘halo’.