Published On: jue, May 24th, 2018

“Este es un momento clave…”; Las apuestas legalizadas platean grandes retos

SANTO DOMINGO- Noventa y nueve años después que el llamado “Escándalo de los Medias Negras” amenazó con destruir la credibilidad del Béisbol de Grandes Ligas y casi tres décadas luego que Pete Rose arruinara su carrera gracias a sus nexos con el mundo de las apuestas, este deporte está a punto de cruzar una nueva frontera potencialmente lucrativa, apasionante, misteriosa y confusa.

La reciente sentencia de la Corte Suprema de Justicia estadounidense que allana el camino para la explotación legal de las apuestas deportivas en ese país ha obligado a los poderes que manejan las principales ligas profesionales a iniciar una evaluación exhaustiva de las ventajas y desventajas potenciales dentro de este panorama cambiante. Comisionados, abogados, lobbies, personal de seguridad y participantes dentro de todo el espectro se preparan a aceptar una nueva realidad mientras cada estado determina su nivel de participación.

“Este es, realmente, un momento clave para el béisbol y el resto de las ligas deportivas”, expresa Bryan Seeley, vicepresidente senior de Major League Baseball para investigaciones, cumplimiento y seguridad. “Es algo sumamente raro el contar con una industria tan inmensa a la cual se permite desarrollarse prácticamente a la vez. Las conversaciones que tengamos sobre esto y las decisiones que tomen los legisladores estadales y los reguladores durante el próximo año y los siguientes tendrán efectos significativos en nuestro deporte. Es sumamente importante que hagamos esto de la forma correcta”.

Las interrogantes abundan en una época de cambio. Las apuestas deportivas legales podrían representar una bonanza financiera para las ligas deportivas mientras afectan de manera significativa los hábitos que tienen los aficionados para ver deportes. En medio de esto, los jugadores podrían verse enfrentados a decisiones en lo ético en medio de las preocupaciones con respecto a su seguridad, con tanto dinero en juego. Tony Clark, director ejecutivo del sindicato de peloteros de las Grandes Ligas, comentó a ESPN.com que se determina que los jugadores estarán involucrados en una discusión dentro de una atmósfera marcada por “supuestos e insinuaciones”, más que por conclusiones definitivas.

“Como resultado de los complejos aspectos involucrados en este tema, existen mayor incertidumbre que respuestas en este momento”, expresó Clark en un correo electrónico. “Lo que es interesante es que no se ha producido a fecha de hoy una discusión con respecto a la infinidad de preocupaciones sobre regulaciones, seguridad y equidad que han surgido en otros deportes para cuando las apuestas se generalicen”.

La sentencia de la Corte Suprema, votada 6-3, ha generado innumerables opiniones, lo cual era inevitable. Numerosos aficionados han escrito en Twitter, preguntándose si las apuestas legalizadas podrían significar el regreso de Rose al mundo del béisbol o la resurrección de sus posibilidades de llegar al Salón de la Fama. Han pasado 29 años desde que Rose fuera vetado por el entonces comisionado Bart Giamatti por su actuación indebida relativa a las apuestas, y 2 años y medio desde que el comisionado Rob Manfred negara su apelación.

La respuesta sobre el tema Rose es un “no” enfático. El hecho de que se considera que 30 estados o más posiblemente aprobarán la legalización de las apuestas deportivas no significa que el béisbol eliminará sus reglas en contra de las apuestas. Los peloteros, árbitros, empleados y ejecutivos de equipos o la propia liga tienen prohibido el apostar en el béisbol (sea legal o no) o de apostar en cualquier otro deporte mediante casas ilegales.

“Existe una diferencia entre el hecho de que las apuestas sean legales mediante las leyes de los Estados Unidos y los estados que lo conforman y que éstas sean permitidas bajo nuestras reglas”, indica Seeley. “Las apuestas en el béisbol están absolutamente prohibidas bajo nuestras reglas y así seguirá siendo. Vamos a revisar nuestras reglas y ver si hay lagunas que necesitamos cubrir o escenarios que no se encuentren cubiertos de forma explícita por los cuales necesitemos crear nuevas reglas. Es algo en lo cual nos comprometeremos. Sin embargo, el hecho de que las apuestas sean legales no significa que las personas afiliadas con nuestro deporte pueden apostar en el. No pueden hacerlo, absoluta y totalmente”.

Según varios estimados y conteos, los norteamericanos gastan entre $60 billones y $150 billones al año en apuestas deportivas ilegales. Luego de la decisión de la Corte Suprema, Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks indicó que el valor de las franquicias de los principales equipos deportivos de ese país se duplicaron en un solo día gracias a la legalización de las apuestas deportivas.

Incluso si el estimado hecho por Cuban resulta ser exagerado, es cierto que, tal como lo sugiere el propietario de los Houston Rockets Tilman Fertitta, los dueños de equipos de Grandes Ligas podrían aprovechar una bonanza y, naturalmente, los peloteros estarán pendientes de evaluar las consecuencias económicas y asegurarse de recibir su tajada del incremento de las ganancias.

El béisbol y otros deportes han encontrado en estas primeras etapas cierta resistencia a sus esfuerzos de cobrar una “comisión por derechos a apostar en deportes e integridad” a los operadores de apuestas. Major League Baseball, la NBA y el golf profesional han formado una coalición a fin de hacer lobby en cada estado a fin de que sea aprobado el cobro de dicha comisión, exigiendo inicialmente el 1 por ciento de las ganancias producto de apuestas. Desde entonces, han reducido su propuesta hasta el 0,25 por ciento en varios estados.

Si bien aún no está claro cuánto dinero se generará por el cobro de dicha comisión, o cómo se distribuiría, Seeley afirma que Major League Baseball espera gastar más en medidas de seguridad relativas a las apuestas en los próximos años.

“Nuestros costos se incrementarán”, indica Seeley. “No hay duda de que en un mundo en el cual aumente de forma sustancial las apuestas deportivas, tendremos que redoblar los esfuerzos para educar a jugadores, árbitros y anotadores oficiales. Tendremos que conducir más investigaciones para así revisar potenciales conductas corruptas o rumores de conductas corruptas. Y deberemos hacer un seguimiento mucho mayor a los datos de apuestas para buscar patrones anormales o incrementos en dichas apuestas que nos indiquen la presencia de alguna actividad inusual”.

No sorprende entonces que las casas de apuestas legales desean proteger su territorio financiero. Jay Kornegay, vicepresidente del Westgate Las Vegas Resort & Casino SuperBook afirma que la comisión por derechos e integridad impondría una carga extra en las casas de apuestas, que ya funcionan con márgenes de ganancia sumamente pequeños. Los casinos de Las Vegas ya están pagando un impuesto de 6.75 por ciento a los ingresos generados por apuestas y dicho impuesto es considerablemente mayor en otros estados.

Además, según Kornegay, las casas de apuestas de Las Vegas ya cuentan con sofisticados sistemas de monitoreo, porque la credibilidad de estas empresas corre peligro en cada transacción.

“La mayor parte de la protección a la integridad del deporte ocurre dentro de cada operación”, expresa Kornegay. “Tenemos todo un departamento dedicado a ello. Somos auditados diariamente por ambas partes. ¿Quién apuesta? ¿Quiénes son y qué están viendo? Estamos pagando para que sea hecho noche tras noche”.

“Hay un punto medio: Necesitamos tener una mejor relación con las ligas profesionales y la NCAA. Necesitamos trabajar juntos a fin de proteger nuestro producto. Las ligas profesionales siempre están hablando de ‘integridad’, pero nadie comprende que nos interesan las mismas cosas. Si los partidos son, supuestamente, ‘arreglados’, ¿quién termina perjudicado? La casa de apuestas será perjudicada. Las ligas profesionales dicen: ‘Eso dañaría nuestra reputación’, pero el hecho es que nadie querrá apostar en algo que consideran ya está determinado. Podemos trabajar junto a las ligas deportivas como nunca hemos hecho antes y proteger a sus deportes como nunca”.

El umpire Joe West indicó la necesidad de mayores medidas de seguridad, al expresar al periodista Bob Nightengale del diario USA Today: “Realmente uno se preocupa del aspecto criminal, que se lesionen los peloteros, les partan las piernas, cualquier cosa”. De manera similar, anotadores oficiales anónimos sentados en las salas de prensa de los estadios de Grandes Ligas harán sus dictámenes sabiendo que se afectará algo más que la historia cuando tengan que determinar algo que afecte el curso de un partido sin hits o perfecto en pleno desarrollo.

Hay aficionados al fútbol americano que, de forma rutinaria, atacan a los jugadores de la NFL en Twitter por una actuación pobre, pero ese enfado aún no se ha manifestado en algo distinto a los insultos en redes sociales, razón por la cual varios observadores dentro de la industria de las apuestas consideraron los comentarios de West como alarmistas. Sin embargo, Clark afirma que varios peloteros comparten los temores expresados por el veterano árbitro.

“Consideramos que es una preocupación legítima”, indica Clark. “A medida que se expanden los intereses en las apuestas dentro del mundo del deporte profesional, la seguridad en los estadios o incluso más allá de éstos se convierten en una preocupación adicional para cualquiera que pueda afectar el resultado de un partido o incluso a un pelotero determinado dentro de un encuentro. Luego de sostener discusiones con otros sindicatos de jugadores profesionales, sentimos que no estamos solos a la hora de expresar esta preocupación”.