Published On: dom, Sep 30th, 2018

Cuestionan posibilidad LeBron no soporte menores éxitos con Lakers

SANTO DOMINGO (espn)- Durante los momentos posteriores a la derrota sufrida en el primer partido de las Finales de la NBA en mayo pasado, una combinación de furia, frustración y decepción llevaron a que LeBron James explotara en el vestuario de visitantes en Oakland y golpeara una pizarra, fracturándose un hueso en una de sus manos.

Los compañeros y entrenadores de James jamás lo habían visto en este estado. Fue un ejemplo extremo de su intenso espíritu competitivo. Si bien sus Cleveland Cavaliers eran considerados en amplia desventaja contra los Golden State Warriors, James creía fuertemente que podía llevar a su equipo a dar la sorpresa.

Esa es la personalidad de James, así es él. Juega para ganar y compite al más alto nivel, sin importar las circunstancias. Tal como lo ha dicho en numerosas ocasiones: “Cualquier equipo del cual forme parte tiene una oportunidad”.

Cuando James no gana, puede terminar devastado. Algunos de los periodos más oscuros de su carrera se han producido después de caer derrotado en las Finales. Su euforia en 2012, cuando consiguió su primer título tras varios reveses en Finales y luego en 2016, cuando ganó con Cleveland, fueron tanto el resultado de terminar con el dolor, como de la victoria en sí.

En las semanas posteriores a las más recientes Finales de la NBA, sus amigos y familiares sostuvieron francas discusiones con respecto a cómo James podría manejar en lo sicológico su llegada a Los Angeles Lakers. Los Lakers manejan un cronograma hacia el campeonato muy distinto al del resto de los equipos en los cuales James ha jugado durante más de una década. Antes de hacer ocho apariciones consecutivas en Finales de la NBA, formó parte de clubes que sumaron 60 triunfos en forma consecutiva para luego caer antes de las Finales. Las casas de apuestas de Las Vegas estiman que los Lakers conseguirán un total de 48 victorias en la temporada 2018-19.

“Hasta el cansancio”, fue la forma en la cual uno de los involucrados en el proceso de toma de decisiones describió la frecuencia de las conversaciones con respecto a las sensaciones diferentes que tendría James con respecto a este nuevo proceso. Los objetivos de James, su definición de “éxito” y su manejo de los fracasos deben evolucionar. Y quienes lo conocen mejor saben bien que la aceptación de sus nuevas circunstancias será un reto constante para él. Después de todo, ahora los Lakers cuentan con él.

“No soy una persona muy paciente, pero tengo que comprender que debo serlo”, dijo James esta semana. “Debo ser paciente conmigo mismo, también, porque este es un nuevo comienzo para mí”.

James respondía a una pregunta relativa a las expectativas de los Lakers, pero también repetía un lema, de cierta forma. Conocido por adherir frases en su vestidor y escribir recordatorios en sus zapatillas, quizás sería útil que recuerde su propia cita sobre el tema a medida que transcurran los próximos seis meses.

Para quienes conocen de verdad a James, este es el problema: La forma en la cual James siente su situación en julio es frecuentemente distinta a sus sensaciones en diciembre. Ha sido el caso una y otra vez durante su carrera, tal como lo pueden atestiguar compañeros, entrenadores y amigos. En ocasiones, su naturaleza hace que sea muy difícil para él aceptar algo distinto a la excelencia, especialmente cuando depende de cosas que se escapan a su control.

Por ejemplo, en 2014, James escribió en su carta, publicada en el mes de julio por Sports Illustrated: “Por supuesto, quiero ganar el próximo año, pero soy realista. Será un proceso largo, mucho más largo de lo que viví en 2010. Mi paciencia será puesta a prueba. Lo sé. Voy a involucrarme en una situación con un equipo joven y un nuevo entrenador”.

Para ese diciembre, James estaba frustrado con sus jóvenes compañeros y su nuevo entrenador, ansiando ver cambios al roster a fin de hacer que su equipo fuera mucho más competitivo de forma inmediata. Se dieron los cambios y los Cavaliers llegaron a las Finales de la NBA, quedando a poco de dar la sorpresa. Después de todo, los Cavaliers contaban con él.

No se trata de advertir que James está hablando nuevamente de ser paciente con un nuevo equipo, ahora que vestirá la camiseta morada y dorada. Simplemente queremos recalcar que el fuego de James arde fuertemente y se hace cada vez más intenso a medida que cada temporada transcurre.

James lo sabe bien, como es obvio. Sabe que habrá ocasiones en la actual temporada con los Lakers que ansiará golpear otra pizarra. Especialmente con cinco jugadores dentro del roster que son novatos o que tendrán su segunda temporada en la NBA, aparte de una cantidad de veteranos conocidos por un juego volátil.

“Tenemos que asumir nuestros baches y golpes”, dice James. “Habrá momentos buenos y momentos malos”.

Cuando James se decidió por los Lakers, él y su equipo decidieron ir con un contrato a cuatro años (el último año es ejercible con opción potestativa del jugador). Este es el pacto de mayor duración que ha firmado desde 2010, cuando firmó con Miami. Acordó tres contratos más cortos en Cleveland.